18 Jul
"Tears For Fears" World Tour 2011 / Monterrey Sept.21 // D.F: Sept.22 y Guadalajara Sept.24
*Monterrey: 21 de Septiembre – Arena monterrey.
* Cd.México,DF : 22 de Septiembre – Auditorio Nacional.
*Guadalajara: 24 de Septiembre – Auditorio Telmex.
"Este es el álbum que debería haber seguido a Seeds Of Love", explica el cantante y compositor Roland Orzabal, que por primera vez desde la publicación del álbum en 1989 vuelve a reunirse con el cofundador de Tears For Fears, Curt Smith. El resultado, temas tan notables como, Call Me Mellow y Who Killed Tangerine con un sonido contemporáneo y en la línea clásica inconfundible de Tears For Fears. Se trata de un sonido que va a conmover a los más fieles seguidores del grupo pero que además creará legiones de nuevos fans.
Presencia habitual en los primeros tiempos del vídeo musical, Tears For Fears colocó a Orzabal y Smith en el punto de mira de la música pop gracias a su álbum de debut en 1982, The Hurting, una sofisticada colección de canciones de búsqueda interior y tonos electrónicos, entre ellos Mad World (recientemente versionada con enorme éxito en el Reino Unido por Gary Jules), Pale Shelter y Change, todos ellos éxitos incluidos en el Top 10 de su país de origen, Gran Bretaña. El dúo, originario de Bath, amigos durante mucho tiempo y miembros anteriormente del grupo juvenil Graduate, nunca imaginaron el éxito con el que iban a encontrarse. Songs From The Big Chair (1985) fue una sensación internacional, con cinco singles dentro del Top 5 sólo en Estados Unidos, y tres temas, Everybody Wants To Rule The World, Shout, y Head Over Heels en el número uno, lo que catapultó a la pareja al mundo de las superestrellas.
En un intento de satisfacer las demandas internacionales, el grupo pasó un largo periodo de giras y promoción del nuevo disco por todo el mundo, un tiempo que, como más tarde se vería, pasaría factura a la banda en el futuro. Tears For Fears siguieron adelante, y muy a fondo, pues cuando el álbum que siguió a Big Chair, Sowing The Seeds Of Love, se publicó cuatro días más tarde, entró directamente al Top 10 y logró un número 2 en las listas con The Seeds Of Love. Un estallido de alegría y pop melódico, al estilo de los Beatles, acompañado por un vídeo inolvidable, que demostró que la espera había merecido la pena para todos aquellos fans que habían estado pidiendo a gritos más música de Orzabal y Smith.
Pero después vendría una larga espera. Después de un concierto benéfico en Knebworth en Junio de 1990, Smith hizo las maletas y dejó Tears For Fears, trasladándose a Nueva York y siguiendo finalmente su carrera en solitario.
"El asunto es que habíamos conseguido un éxito fabuloso", afirma. "Y creo que esto va siempre acompañado de cierta presión. Estoy hablando personalmente, pero yo no me siento bien cuando trabajo bajo presión. De ninguna manera. Así que ese abandono estuvo motivado por puro descontento. No lo estaba disfrutando, no me beneficiaba en nada.
En aquella época atravesaba una separación matrimonial. Había conocido a una persona en América, mi actual mujer, nos habíamos enamorado y quería marcharme a América. Quería trasladarme a Nueva York y marcharme de Inglaterra. Básicamente, en el aspecto personal, quería iniciar una nueva vida, es lo que quería. Y para hacer eso Tears for Fears tuvo que quedarse fuera de la ecuación".
Despues de casi 20 años, finalmente, ocurrió lo inevitable, Orzabal y Smith volvieron a encontrarse, y el reencuentro fue bien. "Habíamos seguido teniendo negocios comunes después de separarnos en el 90", explica Roland. "Así que seguíamos firmando cosas juntos. Teníamos amigos comunes y realmente sólo era cuestión de tiempo que volviéramos a juntarnos. Y fue como, vaya, ¿qué es lo que nos preocupaba tanto? Vamos a empezar a charlar y a ver qué pasa".
Y lo que pasó está dentro de Everybody Loves A Happy Ending, un título que la pareja no pudo evitar ponerle al nuevo álbum, y un tópico ineludible que su reunión viene a reforzar. Todo salió a pedir de boca, según recuerdan los dos, y fue muy fácil terminar Closest Thing To Heaven su primera colaboración musical en años. "Es una de esas canciones que te salen en un solo día", dice Curt, "desde que empezamos a tocarla hasta que la terminamos, e hicimos la letra. Todo estuvo listo en seguida".
Y Roland añade: "Ese fue el momento en el que pensamos, 'Espera un momento...'".
"somos capaces de hacerlo", termina Curt.
"Algo ha debido pasar" dice Roland, "porque no había hecho melodías como esta en años".
Melodías memorables que llenan canciones como Everybody Loves A Happy Ending. Aquellos que veían la influencia de los Beatles en el anterior trabajo de Roland y Curt, volverán a verla en este álbum. Es inevitable. "Cuando hicimos 'Sowing The Seeds Of Love' estábamos siguiendo los pasos de Lennon", reconoce Roland. "Y yo diría que la principal influencia de este disco es McCartney.